Las suites del sector cobran entre 49 y 70 € por cada persona que se sienta a trabajar. LexLegix cobra por despacho: hasta diez abogados por 65 € al mes, IVA incluido. Da de alta a quien haga falta, que la cuota no se mueve.
Expedientes con las fases de tu materia, plazos calculados sobre el calendario judicial, clientes, documentos, control horario y facturación. Uno para todo, en español y con los datos alojados en la Unión Europea.
La prueba no pide tarjeta y no hay cuota de alta ni permanencia. Y si ya lo tienes decidido, puedes contratar directamente: no hace falta crear cuenta antes de pagar.
El descuento se aplica en el momento de contratar y se mantiene 12 meses. Después, tarifa normal.
El asunto en una hoja de cálculo, los escritos en carpetas del ordenador, los plazos en la agenda de quien lleva el tema, las horas en una libreta y la minuta en un Word copiado del mes pasado. Basta con que alguien pregunte cómo va lo de Martínez para tener que abrirlo todo.
Veinte días hábiles no son veinte días. Hay que descontar sábados, domingos, agosto y los festivos de tu comunidad, y acertar a la primera, porque de un plazo mal contado no se vuelve.
El tiempo que se dedica a cada asunto acaba en la cabeza del letrado. Cuando llega el momento de minutar se cobra lo que uno recuerda, que nunca es todo lo que fue.
Cada alta suma cincuenta o setenta euros al mes. Incorporar a un pasante deja de ser una decisión de plantilla para convertirse también en una decisión de presupuesto.
Introduces la fecha de notificación y el tipo de plazo, y el sistema descuenta sábados, domingos, agosto y los festivos de tu comunidad, avisando antes del vencimiento. Lo que propone el cálculo lo confirma siempre una persona: ningún plazo queda en manos de una máquina.
Un revolving tiene TAE, capital dispuesto y entidad. Un embargo tiene juzgado, autos y bien trabado. Una residencia tiene NIE, oficina y tipo de autorización. Vienen ya modelados, con sus fases reales, y puedes buscar y filtrar por esos campos desde el primer asunto.
El tiempo se ficha sobre el expediente. Al facturar, el informe dice cuánto trabajo hay hecho y sin cobrar, y pasa a la factura marcando casillas. La propia base de datos impide que las mismas horas se facturen dos veces.
Numeración correlativa que no admite saltos, facturas emitidas que no se pueden editar —se corrigen con rectificativa, como manda el reglamento— y un registro encadenado en el que cualquier manipulación posterior se nota.
Los documentos cuelgan del expediente, con carpetas, versiones y permisos por departamento. Se acabó el «eso lo tiene Marta en su ordenador».
Emitido, cobrado, pendiente y vencido, con el reparto por cliente y por departamento. Y el dato que casi nadie mira: cuántas horas hay trabajadas, facturables y todavía sin facturar.
En un programa genérico esto lo construyes tú antes de poder abrir el primer asunto: campos, fases, estados y permisos. Aquí eliges tus materias el día que abres la cuenta y empiezas a trabajar con las de tu especialidad ya hechas.
Tarjeta revolving · Microcrédito · Gastos hipotecarios · IRPH
Reclamación EU261
Despido · Reclamación de cantidad
Divorcio · Medidas paternofiliales
Procedimiento ordinario · Monitorio
Societario · Contratos mercantiles
Deuda no garantizada · Deuda garantizada · Embargos · Ejecución hipotecaria
KYC y diligencia debida · Alta de persona · Bastanteo de poderes
Campaña de contacto · Gestión telefónica
Concurso de acreedores · Segunda oportunidad
Multas de tráfico · Sanción administrativa · Oficios y requerimientos
Residencia · Nacionalidad española · Expulsión y recursos
Sin crear cuenta antes ni dejar el teléfono a un comercial. Se paga en Stripe y la factura sale con tu CIF y el IVA desglosado.
Marcas tus materias y en ese mismo minuto tienes los departamentos, los tipos de expediente, los campos, las fases y las carpetas ya montados.
Importas los clientes desde un CSV, metes un plazo y fichas la primera hora. No hace falta migrar nada más para empezar a trabajar.
Precios públicos de la competencia a septiembre de 2026. Los nuestros, con IVA incluido.
Sin coste por usuario, sin cuota de alta y sin permanencia. Catorce días de prueba sin tarjeta, y si no te convence se acaba solo.
Para el abogado que trabaja por su cuenta o con un apoyo.
al mes, IVA incluido
Ahorras 174 € en 12 meses
Sale a 7,25 € por abogado y mes
¿Prefieres probarlo antes? 14 días gratis, sin tarjeta
El plan completo para un despacho de hasta 10 personas.
al mes, IVA incluido
Ahorras 390 € en 12 meses
Sale a 3,25 € por abogado y mes
¿Prefieres probarlo antes? 14 días gratis, sin tarjeta
Para despachos que crecen y no quieren contar usuarios.
al mes, IVA incluido
Ahorras 894 € en 12 meses
¿Prefieres probarlo antes? 14 días gratis, sin tarjeta
A medida: aislamiento dedicado, SLA y acompañamiento.
Nos sentamos contigo y lo montamos
El cobro se gestiona en Stripe: LexLegix no ve ni guarda los datos de tu tarjeta en ningún momento. La factura sale con tu CIF y el IVA desglosado.
LexLegix nace dentro de un despacho en activo. Buscábamos un programa para llevar reclamaciones bancarias, extranjería y recobro, y solo encontramos dos cosas: CRM genéricos donde había que construirlo todo antes de empezar, y suites que costaban más por abogado de lo que un despacho joven puede justificar.
Así que lo hicimos nosotros, resolviendo los problemas en el orden en que dolían: primero los plazos, después los expedientes por materia, luego las horas y la facturación. Cada campo que hay en un expediente está porque alguien lo necesitó una semana concreta.
Por eso la cuota va por despacho. No es una postura comercial: es que hemos sido el despacho que se lo piensa dos veces antes de dar de alta a un pasante porque son setenta euros más al mes.
Nada. Sigues entrando, consultando, buscando y exportando todo lo que hay dentro. Lo que pierdes es la capacidad de crear y modificar. No se borra ni un expediente: si te vas, te vas con tus datos.
No. Eliges plan, pagas en Stripe con tu correo y creas la cuenta a la vuelta, en un minuto. Nos pareció absurdo pedirte que rellenaras un formulario para averiguar si te interesaba. Si prefieres probarlo antes de pagar, la prueba de catorce días tampoco pide tarjeta.
El alta es inmediata. Creas el despacho, eliges tus materias y ya tienes montadas las fases y los campos de cada tipo de expediente. Los clientes se importan desde un CSV en unos minutos, y no hace falta migrarlo todo el primer día: se empieza por los asuntos vivos y lo demás entra cuando toca.
A medias, y preferimos decirlo. El registro encadenado e inalterable de cada factura funciona desde el primer día; la remisión a la AEAT todavía no, y la aplicación lo indica en pantalla. No nos llamamos sistema homologado mientras no lo seamos. Es obligatorio para sociedades el 1 de enero de 2027 y llegaremos antes.
No, y no depende de que el programa se acuerde de filtrar: el aislamiento lo impone la propia base de datos, a la que la aplicación se conecta con un rol incapaz de saltárselo. Hay 117 pruebas automáticas que intentan romperlo en cada despliegue, incluidas consultas lanzadas directamente contra el motor.
En Irlanda, dentro de la Unión Europea, y la aplicación se ejecuta en la misma región que la base de datos. Nada sale del Espacio Económico Europeo.
Ninguna. Se cancela desde la propia aplicación y el servicio continúa hasta el final del periodo ya pagado. Tampoco hay coste de alta, de configuración ni de formación.
Catorce días, sin tarjeta y sin llamada comercial. Abre un asunto real, mete un plazo y saca una minuta: en media hora sabes si esto te sirve o no.
Se instala como un programa: icono propio y ventana propia, sin barra de navegador.